Bio

Retrato Andrés García

La estrecha relación con galerías de arte reproduciendo cuadros para catálogos y su amplio bagaje profesional dedicado a la fotografía de estudio dan como resultado en la obra de Andrés García unas recreaciones mimadas de corte pictórico que aunque pertenezcan al mundo de la luz cautiva beben de las influencias de otras disciplinas, incorporando en sus superficies emulaciones de texturas y volúmenes migrados de artes ancestrales.

El cuerpo desnudo se deja encandilar por la suave luz que transmite sensaciones aterciopeladas junto a la depurada pose del modelo perpetuada dentro de un marco onírico.

Miguel Ángel García, Siete Producciones.

"Solo en las sombras encuentra el hombre el valor de La Luz que da sentido a sus emociones."

FLASH

Uno de los rasgos más sobresalientes del Arte verdadero es su contundencia expresiva. La obra de Andrés García (Madrid, 1956) posee y concita por derecho propio este lenguaje especial implícito en la historia de la cultura. La presente exposición suya en gran formato —al margen del laboro profesional en campos, publicitario, editor o reportero— lo demuestra con creces, a nada que se contempla con detenimiento y sensibilidad. Enseguida, una suerte de música poética, nos atrapa al conjuro de sus espléndidas imágenes y depurada técnica. Plástica y química intensivas fuera de lo común que abren su diafragma evolutivo a una sobrecogedora belleza, inserta ya en el selecto club internacional del siglo XXI. Encuadre en gran angular personalísimo, cuya lente capta la sutileza humana en su esplendor mágico o en su misterioso temblor pictórico, como referente primordial de tantos enigmas y sugerencias. Compromiso de un Arte mayúsculo, rotundo, carnal, pero a la vez, atmosférico e insurgente a ruegos del alma, que termina por subyugar el ojo a esa estética cifrada en actitudes y perspectivas no siempre entendidas, pero que al artista interesa sobremanera proponer y desarrollar como objetivo de encuentro compartido. Obsérvese, pues, con sosiego reflexivo, estos deslumbrantes universos encendidos que se nos brinda con lúcido enfoque y magnitud lectiva, e imbuyámonos de sus resonancias trascendidas de no menor conquista y pertenencia. A buen seguro, desde cualquier óptica, el ángulo visual se nos hará revelador y, la aventura interior del hallazgo, sesión inolvidable entre luces y sombras.

J.A. Pérez Fabo. Los Alcázares, mayo 2011.

El desnudo en fotografía es un género propio que durante la corta vida de este joven arte ha surgido de la mano de fotógrafos que en su búsqueda creativa encontraron en las formas y volúmenes que les ofrecía la anatomía humana su fuente de inspiración. Han sido muchos los que dejaron su popular impronta sobre la superficie de plata y que pasaron a la historia de esta disciplina como maestros de la luz. En este “cuaderno de arte”, encontramos una obra limpia inmaculada que asume un protagonismo propio al pertenecer a una era en la que se confabulan las técnicas y los soportes para encandilar al espectador con obras llenas de ternura, pasión, sensualidad y jugando con luces y formas encaramarse en lo más alto de la obra de arte.

Andrés García pertenece a la generación que conocía muy bien la disciplina fotográfica y que aprendió perfectamente los nuevos entornos que actualmente ofrece la tecnología y su sensibilidad innata le permite ofrecer un trabajo de gran envergadura que resuma belleza y pasión.

Artículo escrito por Miguel Ángel García

La sensual brisa empaña con su húmedo halo una grácil piel curtida en renovadas ilusiones, recostada en alcoba de sábanas de nácar que acarician con mimo la voluptuosidad del cuerpo desnudo mientras destila finas gotas perladas. El bochornoso clima se deja sentir en la túnica figura es objeto de reflexiones perpetuas que son recogidas en latente imagen.

La tiniebla se rompe con el haz de luz que tímidamente ilumina la efigie atravesando la tela de suave tacto y encajes de hilo, la dama nocturna le rinde homenaje, se hace visible al vidrio curioso que la plasmará eterna, y luego, ya en el reposo, pinceles de píxeles impregnados con pigmentos de arte consiguen que el cuerpo de perfecta estampa labre una imagen que será leyenda.

Luces de tungsteno bañan la foto revelando el cuerpo que posó desnudo ante la pericia del captor de recuerdos, el que inmortalizó la figura recreando el momento en obra de arte que un día de brisas se mostró serena transmitiendo un sensual semblante. Admirada en paredes con marco de roble tallado por manos que sacan la astilla modelando formas ornamentales. Y son los curiosos los que con ojos tiernos reconfortan el alma con la dama que un día al caer la tarde cedió sus encantos a la curiosa cámara.

Artículo escrito por Antonio Cabello. Director de la Revista “Arte Fotográfico”.